Chile.- La necesidad de innovar y buscar nuevas alternativas de cultivos no tradicionales llevó al agricultor, Juan Carlos Belmar Rojas, a incursionar en un rubro casi inexistente en esta zona: los arándanos. Un fruto que en la temporada 2006 – 2007 creció en más de un 40% en las exportaciones chilenas, generando un interesante nicho para desarrollar.
“Los cultivos tradicionales en la provincia no tienen mucho futuro, la verdad es que están con niveles de rentabilidad muy bajos, por lo tanto cuando uno dispone de cantidades reducidas de suelo tiene que usarlos más intensamente y la forma de lograrlo es justamente con especies como el arándano”, explicó Belmar, quien lleva más de 30 años en las actividades del campo.
A 13 kilómetros al sur de Lebu se ubica la localidad de Curaco, zona rural donde se encuentra el campo “Santa Marta”, de propiedad de este mediano empresario y donde hace dos años plantó, en una superficie de tres hectáreas, arándanos.
El suelo que presenta ideales cantidades de acidez, mineral que permite el buen desarrollo de este fruto, jugaron a favor de este agricultor.
Sin embargo, tal como explicó Belmar para llegar a contar con un cultivo real es necesario tener mucha paciencia, “no es sencillo todo esto, por un lado se necesita una fuerte inversión, que en mi caso fue de alrededor de ocho a diez millones de pesos donde se contemplan las plantas, sistema de riego por goteo, mallas de protección contra el viento y por otro lado la paciencia que hay que tener para ver el fruto”, sentenció.
En Santa Marta se cultivan Brigitta, Elliot y Brightwell, tres variedades de arándanos que tienen diversas variantes como calibre, contenido de azúcar, sólidos, además de la textura y sabor. Si bien, existen en todo el sur de Chile y zona central, en la provincia de Arauco, también están dando buenos resultados, ya que tienen distintos periodos de maduración y están listos para su cosecha entre la segunda quincena de enero y primera quincena de marzo. Una ventaja que permite revelar el futuro de las próximas producciones.
Durante la pasada temporada, tuvo los primeros frutos, una producción modesta a juicio del empresario, “por ser la primera cosecha, después de dos años de espera, logramos cerca de una tonelada. La verdad que en este cultivo, bajo las condiciones de mercado que ha tenido cualquier sacrificio vale la pena. Por ende estoy conforme con lo logrado hasta ahora”, comentó.
La forma de llevar estos frutos que se extraen desde la tierra fértil de Lebu hasta el consumidor final en Estados Unidos, es a través de una de las empresas más importantes que actualmente existe en el país, Hortifrut Chile S.A. Lo novedoso es que el producto una vez cosechado es envasado en clamshell de 125 gramos que se instalan en bandejas de 12 unidades las que salen de Lebu con su sello de calidad, tras pasar por los respectivos controles llegan a los supermercados norteamericanos.